A mí me gusta usar el término “agricultores del pensamiento” para definir a aquellas personas que cuando hablan, arrojan semillas hacia las mentes de la audiencia gracias a las cuales, con el tiempo, afloran ideas y acciones nuevas que hacen evolucionar a la persona y a la sociedad. Recientemente tuve la oportunidad de intercambiar reflexiones con uno de estos “agricultores”, el doctor y conferenciante Mario Alonso Puig; fue a raíz de la presentación de la plataforma WOBI en España, en donde él es uno de los ponentes estelares.

Las conferencias del Dr. Mario Alonso tienen una peculiaridad: habla del día a día de la empresa buscando las razones biológicas que explican el comportamiento de las personas que trabajan en ella, cuestión sumamente importante para entender muchas de las cosas que suceden en su interior y de las decisiones que se toman. Al hilo de la breve conversación que mantuvimos, hoy haré una reflexión sobre el sinsentido en el que hemos convertido los negocios del presente. El Dr. Alonso vino a decir que el gran problema de los negocios actuales es que se basan en números y objetivos económicos, puros y duros, y olvidan a las personas que deben implicarse en su consecución. No tienen en cuenta conceptos menos tangibles y cuantificables que el dinero, pero que están presentes en toda empresa: la salud y el bienestar de las personas, y la ética personal.

A modo de introducción, recordemos que la empresa es un “ente etéreo” compuesto por la suma de todos sus integrantes, personas físicas de cuyo comportamiento y actitud dependen los resultados obtenidos. Por eso, cuando olvidamos la salud de sus componentes -las personas- o cuando enterramos la ética que debe regir las acciones emprendidas, estamos metiendo carcoma en el interior de la organización, carcoma que poco a poco irá comiendo y debilitando la estructura hasta que, en cualquier momento, todo se venga abajo. Miles de ejemplos tenemos a lo largo de la historia, especialmente en la etapa actual, en donde la podredumbre interna de las empresas impide alinear a todo el personal en post de hacer frente a la coyuntura adversa que atravesamos.

Pero, ¿qué entendemos por salud y bienestar profesional? Cuando pensamos en la salud interna de la empresa, el concepto que primero se nos viene a la mente es el stress. Es muy frecuente encontrarse a personas que se quejan de la constante presión emocional a la que se ven sometidos y que les impide disfrutar de su quehacer diario. Tienen la mente puesta en un objetivo, y eso les impide ser felices en el proceso que aplican para alcanzarlo. Este es uno de los primeros y más graves errores de enfoque en las organizaciones del presente: no importa absolutamente nada el proceso que se siga con tal de que nos lleve al fin propuesto, meta que siempre es económica y cuantificable. Medimos el resultado alcanzado y premiamos o castigamos en función de él, sin importar la tensión interna que se genere (salud) ni mucho menos el alineamiento con unos principios y unos valores éticos. “Enfoque a resultados”, que le llaman los técnicos.

Ese “enfoque a resultados” es el cáncer interno que explica los problemas que padecen muchas de nuestras organizaciones. Nunca podremos alcanzar una meta si no ponemos nuestro punto de mira en las variables que nos deben conducir a ella, esto es, si no mejoramos los procesos internos gracias a los cuales se obtienen los resultados. No atender al proceso equivale a desatender a las personas que lo aplican; suponedespreocuparse por el modo en cómo laboran los empleados y el nivel de satisfacción que obtienen en su desempeño. Y supone, en definitiva, obviar que los objetivos sólo se alcanzan cuando se logra la implicación emocional de las personas, implicación que siempre va directamente relacionada con el grado de placer que reciben por lo que hacen.

Dado que la salud de la empresa debemos entenderla como el agregado de la salud individual de todos y cada uno de sus integrantes, y dado que los empleados se quejan recurrentemente de un alto stress y de la falta de motivación, podemos concluir sin temor a equivocarnos que nuestras organizaciones gozan de una mala salud. Y tiene su explicación: para muchísimas empresas los empleados siguen siendo meros “recursos humanos”, brazos y piernas con las que efectuar unas tareas mecánicas enfocadas a lograr un fin. Debemos cambiar ya el término y hablar de “personas” en toda su extensión, seres con corazón y cerebro que, si son bien dirigidas, se emocionan con lo que hacen y proponen ideas para la mejora constante.

No me extenderé más en el día de hoy, aunque prometo seguir tirando del hilo de esta cuestión tan fascinante. Les dejo con una pregunta muy precisa: ¿en qué parte del plan de negocio de su empresa se contemplan aspectos relativos a la salud y al bienestar de sus empleados? ¿O a la ética que debe regir los negocios? Si ambas cosas (salud y ética) no aparecen por ningún lado, huya de esa empresa. En su interior existe un tumor maligno que es muy difícil de extirpar y que acabará destruyendo todo el organismo. Haga lo posible porque no le pille dentro.

Ahí queda un video que permite entender qué es la salud interna de una empresa. Igual que el Dr. Mario Alonso expandió semillas en todos nosotros, confío que este video también haga aflorar en ustedes propuestas de cambio para sus empresas.